Conclusiones.
Con
mis propias palabras.
A
ver, ¿cómo explico qué es hablar una lengua extranjera?
Aprendemos otra lengua para comunicarnos. Así que necesitamos poder hacerlo de todas las formas posibles: hablar, entender lo que oímos, escribir, leer textos, interactuar con otros, sea en una conversación, sea en un intercambio de correos electrónicos, o en un chat...
Para eso necesitamos conocer esa lengua con su gramática, vocabulario, ortografía, pronunciación, etc. Pero es muy importante poder aplicar todo ese saber a las actividades de la vida real, lo que uno puede necesitar para desenvolverse en esa lengua en diversas situaciones, sea en una conversación con un amigo, en un momento en que se ha de gestionar cualquier cuestión (una reclamación, una compra, en fin, cualquier cosa que te imagines en contextos muy distintos) o incluso en el ámbito de tu propio trabajo, si tienes el suficiente conocimiento de esa lengua.
Cuando uno utiliza otro idioma no sólo pone en marcha su conocimiento de lo que tiene que ver con la lingüística, sino también otros conocimientos, procesos, actitudes y habilidades. ¿Te conté que ayer en Londres se pinchó una rueda de nuestro coche de alquiler y tuvimos que llamar al servicio de averías? Pues además de intentar entendernos por teléfono, yo tuve que hacer memoria de aquellos meses hace años en que trabajé en un servicio de asistencia en carretera, esforzándome por recordar algo del vocabulario (yo atendía a veces a extranjeros en inglés y en francés), basándome en el protocolo de ayuda en carretera que yo ya conocía y poniendo todo lo que podía de mi parte a la hora de dar indicaciones sobre donde nos encontrábamos parados, porque sabía que lo peor de los extranjeros cuando llamaban es que eran turistas, nunca sabían dónde estaban y la grúa no los localizaba...
A mi me gusta estudiar otros idiomas porque me interesan otras culturas y eso le pasa a mucha gente, creo. Por eso también es importante motivar esa parte de conocimiento del otro, con sus costumbres y sus creencias. Una vez que te has tomado un té con un inglés ya no olvidas la expresión “a nice cup o tea” y acabará por parecerte una experiencia agradable, te guste o no el té...
Mercedes, este ejemplo tuyo de la rueda pinchada es excelente. Encarna perfectamente lo que supone usar la lengua y, por lo tanto, aprenderla. Gracias
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