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reflexión: ¿Qué prototipo de profesor quiero ser? Funciones que
desarrollaría.
Por
supuesto que me gustaría ser el profesor facilitador que he
descubierto en este curso. Eso significa asumir muchas funciones y
bastante difíciles. Las que más me preocupan:
-
Ser capaz de motivar a mis alumnos, de transmitirles mi interés por
el español, de conseguir que acaben el curso con la impresión de
que han aprendido mucho, pero además, de que han descubierto mundos
nuevos.
-
Impulsar el potencial de cada uno. Esto me parece especialmente
complicado. Tienes que conocer a los alumnos y tener mucha capacidad
de captar sus cualidades. Me gustaría saber promover lo que cada uno
hace bien y esto no siempre es evidente. En las personas más
sociables o con un carácter más abierto es más fácil. Pero otras
personas son más reservadas y a veces no son siquiera conscientes de
lo mucho que pueden aportar.
-
Ser útil a sus necesidades. Esto también es clave. Al final, si el
alumno no obtiene en clase lo que necesita, el resultado no es
relevante para él. Tampoco esto me parece sencillo. Dependiendo de
la heterogeneidad del grupo se puede complicar.
-
Proporcionarles autonomía. Eso es tal vez el mayor éxito de un
profesor, en mi opinión. Hacer que sus alumnos “no le necesiten”
cuando acabe el curso, haberles dado herramientas para evolucionar y
mejorar de manera más independiente, cada uno según sus intereses.
-
Enseñar español y algo más. Servir para que se entusiasmen con la
cultura de nuestra país y para que sean conscientes de la riqueza de
culturas, no sólo la española, que subyace detrás de este idioma.
Ser un modelo de tolerancia y de respeto.
En
mi experiencia como aprendiente de lenguas extranjeras, ¿se ha dado
realmente esta evolución en los papeles de mis profesores y en mi
papel como alumno?
Yo
dejé de estudiar idiomas hace tiempo, más de 10 años. Tal vez es
por eso nunca he experimentado la enseñanza comunicativa propuesta
en este curso. No creo que haya llegado siquiera al método
nocio-funcional, tal vez en unas clases que seguí en Inglaterra
durante un mes en 1989... El método que más identifico en mis
profesores de idiomas es el audio-língüístico.
El
modelo de profesor facilitador lo he experimentado por primera vez en
este curso. Y ha sido una gran satisfacción. Porque ese modelo me ha
permitido desarrollarme yo misma como alumna de otra manera y
evolucionar. Sin ceñirme sólo a los idiomas, yo he estudiado mucho
y he obtenido buenas calificaciones, desde la primaria hasta mi tesis
doctoral. Pero últimamente me pregunto cómo he sido capaz de
aprender algo, con el método tan erróneo con el que he tenido que
ejercer de alumna. Ya tenía esa conciencia antes, pero se ha
agudizado estos 2 últimos meses... Creo que he batallado con
bastantes circunstancias en contra y que mi aprendizaje podría haber
sido mucho más fructífero y, sobre todo, más placentero... En fin,
no voy a dramatizar. El tener la oportunidad de haber estudiado, en
muchos casos con becas, ya es una suerte. Todo depende de con qué
compares el sistema educativo español...
También
he de reflexionar en mi papel como profesora de universidad. He
intentado durante años no caer en los errores de mis profesores y
tener una actitud de colaborar con el alumno, de intentar que
estudiara por interés, no por coacción. En gran parte creo que los
resultados han sido buenos. Pero también este curso me ha servido
para ser consciente de que se puede mejorar. La práctica diaria a
veces es agotadora y uno puede aferrarse a lo que sabe que funciona,
dejar de experimentar y, lo confieso, esforzarse por los alumnos que
no responden bien y pensar que ya son mayorcitos y que se las apañen.
Uno puede ser injusto, a veces, desde ese planteamiento.
Tú lo has dicho, Mercedes, es fundamental que el aprendizaje sea placentero (¡incluso el polaco!!!.
ResponderEliminarEstoy segura de que si algún día te dedicas a la enseñanza de ELE, vas a ser una profesora facilitadora y creadora de ocasiones de aprendizaje, que es capaz de fomentar el desarrollo de la autonomía en sus alumnos.